©2007 ~GalenJosephThoreau
domingo, 4 de noviembre de 2007
Ninguna Parte
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Raquel está enfadada
©2006-2007 ~FoggyBlue
- ¡Bufff! - grita el más bajito
- Venga, que tampoco es para tanto - le apacigua el de la barba
lunes, 17 de septiembre de 2007
La flor entre la dinamita (mi Patricia Hearst)
miércoles, 12 de septiembre de 2007
Ida y vuelta
©2006-2007 ~ElectronCloud
Algún día será verano,
algún día hará veinte años
y aún quemaré tus rastrojos
Algún día saldré a buscarte
y me caerá, cano,
el pelo sobre los hombros
Me alistaré en la guerra,
en el bando de tus ojos
¿Crees que seré la primera?
Algún día saldré a buscarte
y la ciudad estará llena de escombros
Algún día saldré a esperarte
a la esquina de esta calle
y se cruzarán mis dos espectros:
el de la ida y el del regreso.
Pelo cano y pelo negro
Y me caerá, como un manto,
la ciudad sobre los hombros
domingo, 2 de septiembre de 2007
Still Life
©2005-2007 *philly
domingo, 26 de agosto de 2007
lunes, 13 de agosto de 2007
Las pelirrojas traen mala suerte
y las manos en los bolsillos
Era invierno en mis pies
y los metía en tus zapatos
Podía quedarme dormida
viendo la lluvia en el patio
Así que era un invierno inundado
y nosotros nos queríamos
Nos mirábamos en los charcos
como patos mareados
Y descubríamos nuestro reflejo
en las pupilas del amado
Era también invierno en el café posado
Yo esperaba paciente
que me dieses el primer trago
Quería beberlo de tu boca,
que lo calentases en tus manos
Quería vivir por siempre
refugiada en tus zapatos
Era invierno
Madrid aún me dejaba ser feliz
y ocultaba su melena roja
bajo aquella tonta boina gris
Todavía no jugaba contigo a ponerme celosa
Aún no te mandaba ramos de flores rojas
Se acabó el día que os vi paseando a solas
La boina estaba en el suelo, entre pétalos de rosas
Tu invierno siempre enfriaba
mis instintos asesinos
pero ya no me divierto
si no es aplastando grillos,
si no arranco la hierba,
si no asusto a algún niño
Porque invierno no era
y no es más que contigo
Y ahora el resto del año
me parece una farsa
Me escribiste en un libro
y me convertiste en fantasma
©2005-2007 ~Nymphadora79
martes, 7 de agosto de 2007
Mierda...
Some rights reserved. This work is licensed under
a Creative Commons Attribution-Noncommercial-No Derivative Works 2.5 License.
Then I saw you turning at the end of the street...
La última vez que me cogiste de la mano
las calles parecían de mentira
La ciudad no era más que un decorado
que se terminaba en cada esquina
Desperté hoy con la espalda adoquinada
y pensé que todo fue una pesadilla
Desperté con la espalda adoquinada
-mierda, se me olvidó que hoy era el día-
y salgo a la calle corriendo,
por si aún no ha pasado el tranvía
Por si aún alcanzo a ver tu cuello
y sus cuerdas que se afinan
Y salgo a la calle corrriendo
and then I saw you...
Estaban vacías mis aceras,
eran como corrientes de agua lisa,
pero conseguí ver tus puntadas
cosiendo destellos en la avenida
"Despierta; mírame ahora, mira"
Se estrellan en vano mis oraciones
contra tu cuello y sus cuerdas que se estiran
Los zapatos en el suelo, en posición de bailarina
Mírame antes de que sea tarde,
el tranvía ya está en la esquina
Desperté con la espalda adoquinada
De nuevo olvidé que hoy era el día
jueves, 2 de agosto de 2007
Canción envenenada para Irlanda
©2005-2007 *Justapain
Irlanda,
no disimules, que se te nota;
te manejas como nadie
cuando la distancia es corta.
Olvídalo, quedará entre tú y yo;
ellos aplauden embelesados
tus mohines de muñeca rota.
Irlanda,
déjate las uñas largas,
que yo vea qué hiciste anoche.
Sé que tu falsa dulzura
se vuelve agria a las doce.
Irlanda, eres bella y tirana,
como un país del Norte.
No llores más, Irlanda,
tu gato azul ya duerme bajo la hierba.
Irlanda,
¿no decías que te aburres como una vieja?
¿Dónde está ahora la azada grande?
Ponte a buscarla; niña, deja de hacer calceta,
que ya no está en su sitio la pesada azada negra.
Irlanda de miradas veladas,
Irlanda de párpados muertos;
no me dan envidia tus vestidos polvorientos,
ni tus puestas de largo, ni tu séquito de espectros.
Irlanda,
yo que tú mantendría hoy los ojos bien abiertos,
que tengo ganas de robar la cinta blanca de tu pelo.
"No te imaginas lo leve que es el toque de su piel"
"No te imaginas mi cuerpo, enredado en el de él"
Te equivocabas, Irlanda.
No lo imagino.
Lo sé.
Por eso un ángel de piedra te tiene atrapada en su red,
donde tu madre te deja flores frescas a las diez.
Corre ahora si puedes,
corre, Irlanda, niña mala;
y grítale a mamá para que no te dé la espalda.
Ella ya no te oye, ¿puedes oírte tú?
¿Sientes ahora su piel, Irlanda?
Qué triste es la penumbra para las niñas mimadas;
la cola azul de un gato asoma bajo tu falda.
miércoles, 25 de julio de 2007
Emboscada
Al principio apenas nos saludamos:
dos besos en las mejillas,
dejo las maletas junto al tren
y noto sus ojos de soslayo,
resbalando por el andén.
La encontré aquella misma noche,
pensé que por casualidad,
descalza por la avenida
a la hora en que la ciudad
desinfecta sus heridas.
"¿Me has echado de menos?",
pregunta la brisa del puerto.
Se vuelve el aire azul y violento,
y entonces lo sé, estoy atrapada.
"No sabes cuánto", le digo.
Me ha tendido una emboscada:
ya huyen los gatos a su escondrijo.
Estoy temblando porque lo sé,
hoy no me salva ni la Luna.
Fue ella quien me echó de menos
y ha sembrado de veneno
todos los cubos de basura.
Intento negociar con ella,
pero ya es hora de pelear:
ha soltado su melena,
que ondea furiosa en la playa;
se recoge la falda, gitana,
quiere bañarse en el mar.
"Ven,
ven aquí y sabrás lo que es bueno"
...
Ya laten, blancas, mis banderas en los tendederos.
Una noche más, me duermo abrazada
a este pulmón de la ciudad.
Fotografía: Barcelona 1, Jameson
sábado, 14 de julio de 2007
De tantos recuerdos (bla bla bla)
Tengo recuerdos
de arena y clorofila,
de las olas tumbándome,
de la sal en mis heridas;
del sonido de tus pies
sobre el borde de la piscina
Tengo recuerdos naranjas
de las ocho de la tarde
que se acuerdan del recuerdo
de ni poder mirarte
Que saben que ya queda poco
por lo que pueda preocuparme
Tengo recuerdos encendidos:
la Luna confabulada con los pinos,
el Sol poniéndose en tu flequillo;
tú, tan rabiosamente guapo,
peinándote con mi cepillo
Tengo recuerdos ridículos,
como la rima de esta poesía;
tengo recuerdos-crepúsculos
que incendian todas las piscinas.
Sé que tengo recuerdos-obstáculos
y que tengo recuerdos-puertas
Pero ahora sólo recuerdo que la playa daba vueltas
Y el sonido de tus pies,
descalzos sobre la arena
lunes, 9 de julio de 2007
Te estaré mirando desde fuera
sin pisar las aceras,
por el centro de la calzada,
línea recta hacia el tráfico,
melosa suicida
pintando las líneas de la carretera.
ya me han dicho que no estás,
no sé si nuevos o mejores,
no sé si te quieren o no;
sólo sé que no son como yo.
Mentiría si no buscara tu espalda en mi espejo
Pero se me escapa la risa.
Es que eres gracioso:
las manos en los bolsillos,
yo a ésa ni la conozco"
Reconócelo,
es divertido
otros se dan a la tragedia;
a lo mejor tú te has dado al pesimismo,
pero yo sigo quemando la esperanza.
La mía, la tuya, la nuestra.
No lo olvides, seré siempre el bastón de tus recuerdos. Te estoy mirando desde fuera.
jueves, 21 de junio de 2007
Impaciencia
Yo te miré con los ojos verdes del campo
en un cuarto azul de puertas cerradas,
en una pradera de puertas abiertas;
y poco a poco se posó el otoño
sobre las cenizas de la primavera
Y se vino abajo la tormenta,
llenó de selva las aceras;
la gente corría hacia sus casas
porque yo te estaba mirando
y se inundaban de noche las goteras
Ahora escribo esta canción,
sin importarme lo que entiendan,
porque mis paredes azules
quieren pintarse de cielo
y necesitan ventanas abiertas.
Y yo te miraré con los ojos azules de lluvia
hasta que se empape
-y renazca-
la primavera.
Fotografía: Green, Muratki
martes, 19 de junio de 2007
La periferia es otra ciudad
En los ojos,
mil historias encendidas de descampados de Madrid,
llenas de atardeceres en un coche,
de ver la ciudad desde fuera,
y volver a casa cuando ya se ha ido el Sol;
entrar deprisa en su cuarto,
guardar en el armario su olor
-el de él y el de ella-
su madre la saluda, pero ella ya ha cerrado la puerta.
Y volver mañana, y al día siguiente:
el Sol nunca se pone igual
sobre las antenas.
Aunque la magia se evapore con los días,
aún busca la niña que fue
entre las líneas de la carretera
Y la vida así es una continua periferia,
de trenes y autobuses que parten de las afueras,
que las bordean;
de nunca alcanzar el centro de la ciudad,
ni el centro mismo de las cosas;
sólo dar vueltas y vueltas
por mil descampados que atardecen al son de los años.
Vueltas y vueltas
por la periferia.
“Cuando ya está todo dicho,
¿dónde me llevo las maletas?”
Con la música a otra parte,
que si no, eres mujer muerta.
Las flores crecen solas y sordas
–ten cuidado, no las pises-
aquí, en los descampados de la periferia.
Fotografía: Today in Ankara City, Salihguler
miércoles, 6 de junio de 2007
El examen me ha salido mal, gracias
Junio, joven e inexperto,
se sienta en un bar al caer la tarde
Mayo le ha estado esperando
y tiene los ojos llenos de café posado
Está cansado
Junio saluda
Mayo no responde
Se sujeta la cabeza con las manos
"Ay, Junio:
tarde o temprano,
¿por qué nunca llegas a tiempo?"
El bar ya está cerrando
y Junio se enciende un cigarro
Se ha hecho mayor de repente
Fotografía: era tan guapa que tenía que ponerla...
martes, 5 de junio de 2007
Nudos
La vida dio mil vueltas hasta enredar los destinos de los dos idiotas
tan anudados ahora que se les han enganchado los dedos
"¿Dónde te volviste luz, en qué parte exacta del camino?"
le pregunta él casi enfadado a ella, que se mira incrédula en el espejo
Se gira
"Yo siempre quise subirme a un escenario
para cantar una canción contigo
¿En alguna parte del camino te diste cuenta?"
Se calza los zapatos, abre la puerta y se larga
y deja los piropos tirados por el suelo
Yo, desde mi ventana, los veo marchar a ambos
una en el ascensor, y el otro tirado en la cama
y me pregunto en voz alta
¿dónde aprendí a ver esto bello?
En el camino, pero, ¿en qué parte exacta?
Fotografía: Where I end and you, Complejo
sábado, 2 de junio de 2007
A una chica desnuda
El destino, al sentarme frente a ella, me enseñó a quererla. Tenía una espiral dibujada en el centro de los labios y los ojos perdidos, tumbados quietos bajo las cejas, que de vez en cuando eran sacudidas por una ola suave, de ésas que balancean los barcos en las bahías. La empecé a mirar a escondidas, después con algo más de descaro y, en las últimas estaciones, sin el más mínimo respeto, dejando caer mi periódico sobre las piernas, a la espera de que reparase en mi presencia desde allá donde quiera que estuviese. Todo el vagón me miraba mirarla, en un juego de voyeurs que me complacía y me hacía sentir mal a partes iguales.
Ese espacio compartido por nosotros dos me enseñó a quererla, como digo: descubrí sus lunares; las esquinas de su pecho, que dice Ferreiro; el compás de sus respiraciones; la v que juntaba sus muslos; adiviné sus pantorillas tras la falda y juraría que un dedo se movió debajo de sus playeras. Yo seguía esperando a que me devolviese la mirada desde su espejo girado, pero llegué a mi parada y las puertas se abrieron.
La dejé desnuda sobre mi cama y me bajé del tren colorado como un tomate.
La hora de los valientes
Recordó su olor, el calor que desprendían todos y cada uno de sus movimientos,y comenzó a imaginar. Cuando lo hacía, era imposible detenerla. Imaginó sus manos en su cintura, el petróleo de sus ojos, el abismo impenetrable de su pelo, el horizonte desde sus hombros; todo sintetizado perfectamente en una silueta única hecha de ellos dos. Y se imaginó arriesgando: dando vueltas y vueltas, el eco sordo de la música, la inseguridad de la primera vez, el zumbido en los oídos, el calor... quizás alguna gota de sudor en su frente o en su pecho. Se agarraría fuerte a él hasta que todo terminase y entonces cerraría los ojos con fuerza, para dejar escapar el gemido sólo a través de las pestañas. "Estás temblando... ¿te encuentras bien?"
Tras ponerse en lo peor y evaluar posibles daños y beneficios, se decidió. Bajó a una tienda del centro y allí se compró unos zapatos rojos de pulsera: uno plano y otro de tacón. Estaba hecho: iba a olvidarse de la polio y esa misma noche lo invitaría a bailar.
miércoles, 2 de mayo de 2007
Siempre nos quedará Madrid
- Madre mía, no esperaba verte así.
Era verano y ella, enfundada en un vestido que la hacía parecer aún más preñada, lamía un helado con verdadera devoción.
- ¿Pero es que esperabas verme?
Allí siguieron, sorprendiéndose mutuamente durante cinco minutos. Tras descubrir que caminaban en la misma dirección, avanzaron juntos algunos metros de la acera, hablando de terceras personas y asuntos tangentes a ellos, hasta que se produjo otro encuentro. Una amiga de ella, a la que no veía desde que terminaron la escuela, se dio de bruces con los dos. Se abrazaron, rieron nerviosas, se pusieron coloradas; se dijeron más cosas con los ojos que con la boca, y dejaron demasiadas frases sin acabar. La amiga se marchó con prisa, como siempre, y la extraña pareja siguió paseando hasta que sus direcciones dejaron de ser compatibles. Quedaron en llamarse sin darse los teléfonos y se mostraron contentos de haberse visto. Lo último sí era verdad. Aquella misma tarde, la amiga llamó a otras conocidas para comunicarles la feliz noticia: había visto a A y B juntos por la calle y estaban esperando un hijo.
Felices desencuentros.
Aquel camino
Créeme, hubo días en los que te habría seguido hasta el fin del mundo.