Sí, amigos. Edición de lujo, tapas duras.
viernes, 30 de enero de 2009
viernes, 16 de enero de 2009
Mímesis
José María Gutiérrez Hernández, 'Guti'
Fernando Torres
sábado, 29 de noviembre de 2008
Por fin
"Y todas las playas de este mundo, caprichosos sombreritos de muchacha, prendas de finísimo tejido en azul, verde, rojo, sandalias paganas en pies morenos de uñas pintadas, parasoles multicolores, senos temblorosos bajo livianos nikis a rayas y blusas de seda, sonrisas fulgurantes, espaldas desnudas, muslos dorados y calmosos, mojados y tensos, manos, nucas, adorables cinturas, caderas podridas de dinero, todas las maravillosas playas del litoral reverberando dormidas bajo el sol, una música suave, ¿de dónde viene esa música?, esbeltos cuellos, limpias y nobles frentes, cabellos rubios y gestos admirablemente armoniosos, bocas pintadas, concluidas en deliciosos cúmulos, en nubes como fresa, y tostadas, largas, lentas y solemnes antepiernas con destellos de sol igual que lagartos dorados, esa música, ¿oyes?, ¿de dónde viene esa música?, mira la estela plateada de las canoas, la blanca vela del balandro, el yate misterioso, la espuma de las olas, mira los maravillosos pechos de la extranjera, esa canción, esa foto, el olor de los pinos, los abrazos, los besos tranquilos y largos con dulce olor a carmín, los paseos al atardecer sobre la grava del parque, las noches de terciopelo, la disolución bajo el sol..."
viernes, 29 de agosto de 2008
Bullying
Mis enemigas y yo cuando íbamos a fiestas temáticas de los sesenta
En el instituto me forjé dos enemigas. Este es un paso obligado en cualquier adolescencia histérica que se precie.
De una me hice enemiga porque quise. O porque me vi en el deber. Es que era mala. Maltrataba gorriones, hacía comentarios soeces y birlaba novios ajenos. También era inculta. No sabía conjugar bien los verbos. Me sentí, por tanto, en la obligación de odiarla.
A la otra, en cambio, no quería odiarla. De hecho me resistí todo lo que pude y más para convertirla en mi enemiga pero... ¿qué hacer si ella ya me había convertido a mí en la suya? Me odiaba, oh, cómo me odiaba (siempre pensé que algún día diría esto, pero con otro verbo). Me odiaba tanto que a veces rozaba el erotismo, se le notaba que yo excitaba algo incontrolable en su ser. Las tías sois muy raras, pensaréis los hombres. Envidia, opinaréis las chicas. Empezó como una rivalidad en las notas que no quise tomarme muy en serio, pero pronto derivó hacia cosas más serias del tipo "qué pija es M que siempre lleva ropa de marca" o "M va peinada como Cristobal Colón". El caso es que fui débil, compañeros, y me dejé liar; me vi sumida en aquella espiral de violencia y terminé odiándola yo también. Al principio era sin saber por qué, por inercia. Tengo que decir que enseguida encontré motivos y hoy he logrado recordarla con verdadero resquemor. Qué afán de superación el mío.
Gracias a las redes sociales como aquella de la que hablaba Verdú el otro día y a mis dotes rastreadoras (que a veces me asustan) he encontrado a ambas en la red. Y me llena de orgullo y satisfacción comunicar que la primera se está quedando calva (¿el ataque de gorriones vengativos?) y que a la segunda... ¡a la segunda se le ha quedado una cara de gilipollas...!
jueves, 20 de marzo de 2008
Diversion ends
Esto es lo que dan de sí cuatro días en Londres.
En otro orden de cosas, hoy decidí leer el consultorio sexual del suplemento EP3 de EL PAÍS para retomar el contacto con la realidad española de la forma más directa posible, y encontré esto tan genial:
"¿Puedo hacerme una felación yo mismo?"
CARLOS. MADRID.
Deberías llamar al Circo del Sol si lo consigues.
Ojalá todo el mundo llegue al final de la Semana Santa con todas las costillas. Felices vacaciones.
jueves, 14 de febrero de 2008
El abominable hombre de las flores
Mi madre solía bajar al mercado que había enfrente de mi casa de entonces, y yo me quedaba sola. Para evitarse disgustos derivados de la inocencia-imprudencia por la que se dejan llevar los niños sin adultos delante, mi madre invirtió gustosa muchas horas en adoctrinarme en el terror:
- ...
martes, 15 de enero de 2008
El Absurdo
El caso es que yo tampoco.
martes, 1 de enero de 2008
El mar
Como un verano sin mar
destrozaba el sol a golpes
el asfalto de una ciudad entera
Era yo, en el infierno de mi espera
disecando ramos de flores
Era yo, sola o acompañada
Y no me servía de nada
tener todo el tiempo de julio,
tener todo el julio del mundo
Era yo,
como la Luna sin mundo
Enfrascada en el estudio
del verano de mi amor
Yo lloraba en silencio
por tus amantes rechazadas
Así llora el mar de lejos,
por las calles rezagadas...
Donde se para la vida.
(Era yo, de noche o de día;
cerraba los ojos
y volaba sobre las vías)
Como un verano sin rumbo
saltaba mi amor los tendidos
Y yo me fumaba tu sombra
con el estómago vacío
Era yo
Lo pienso y cojo velocidad
Algunos de esos trenes ya no se pueden parar
(Que tengáis un felicísimo 2008. Y que sólo se cumplan vuestros deseos realmente deseados. Sé que es un pensamiento algo complicado, pero lo entenderéis cuando seáis mayores y os volváis locos.)
lunes, 8 de octubre de 2007
War is over
Mis disculpas por no haber pasado demasiado por aquí, a todos en general y a eMe en particular. Pero es que Madrid estaba precioso y tenía que salir a verlo...
La guerra ha terminado. Porque queríamos.
martes, 25 de septiembre de 2007
El yeso nunca se seca del todo
De nuevo, la tele de fondo
Emprendí el regreso
al camino de mi retorno,
Al país de los rescoldos
que se entierran en el yeso
En el yeso de los muros
hay una herida que me corrompe
Hay un lugar que me corresponde
donde terminan las carreras
Donde desembocan las aceras
que hablan en nuestro nombre
Se terminó la primavera
y yo aquí, sin darme cuenta
En mi taza ya se aposenta
el rescoldo del otoño
El dolor es mi retoño
y me llora por las noches
Y qué alternativa me queda
si no es acunarlo en mis brazos
mientras en la calle, abajo,
derrapa un coche hasta la acera
Será como yo, otro borracho
al que abandonó la primavera
Sexy Sadie & Iván Ferreiro - Always drunk
"Go! And kiss me, love,
and send me the wish,
the letter to read
that you are not gone
But don't sell your soul,
'cause it's not yours
Is not yours the breeze,
the air on the trees
from we were breathing, please
I don't need to say it,
but I'm always drunk
of the things we said
when we were playing in the park
Don't believe my world
The dirt and the sleeze,
the lies on the streets
of everyone's dreams
Go and kiss me, love... kiss me, babe
You can either accept me
or take away this pain
of being slaves
'Cause you are the best, I think of you
I don't need to say it,
but I'm always drunk
of the things we said
when we were playing in the park
And I don't have an answer
about my second name
I don't have the strength
to say I'm sinking in the pain
I don't need to say it
but I'm always drunk
of the things we said
when we were playing in the park
I am always drunk"
jueves, 30 de agosto de 2007
En medio del camino (would you meet me in the middle?)
©2007 ~Allot
Si mis noches se pusieran de acuerdo
en buscar un sendero
serías tú
Si el amor se guardase una lanza en mi costado
aunque las zancadillas dejasen de dolerme
el as en su manga
serías tú
De todas las chinas en las que he tropezado
De las que más me han raspado
La que siempre se colase en mi zapato
serías tú
De todos los cordones desatados
entre todos los baches y los vados
La piedra angular de mi pavimentado
serías tú
Si el Sol me matase por clavarme un rayo
Si en ese desierto hubiese una sombra
serías tú
martes, 7 de agosto de 2007
Mierda...
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Then I saw you turning at the end of the street...
La última vez que me cogiste de la mano
las calles parecían de mentira
La ciudad no era más que un decorado
que se terminaba en cada esquina
Desperté hoy con la espalda adoquinada
y pensé que todo fue una pesadilla
Desperté con la espalda adoquinada
-mierda, se me olvidó que hoy era el día-
y salgo a la calle corriendo,
por si aún no ha pasado el tranvía
Por si aún alcanzo a ver tu cuello
y sus cuerdas que se afinan
Y salgo a la calle corrriendo
and then I saw you...
Estaban vacías mis aceras,
eran como corrientes de agua lisa,
pero conseguí ver tus puntadas
cosiendo destellos en la avenida
"Despierta; mírame ahora, mira"
Se estrellan en vano mis oraciones
contra tu cuello y sus cuerdas que se estiran
Los zapatos en el suelo, en posición de bailarina
Mírame antes de que sea tarde,
el tranvía ya está en la esquina
Desperté con la espalda adoquinada
De nuevo olvidé que hoy era el día
miércoles, 25 de julio de 2007
Emboscada
Al principio apenas nos saludamos:
dos besos en las mejillas,
dejo las maletas junto al tren
y noto sus ojos de soslayo,
resbalando por el andén.
La encontré aquella misma noche,
pensé que por casualidad,
descalza por la avenida
a la hora en que la ciudad
desinfecta sus heridas.
"¿Me has echado de menos?",
pregunta la brisa del puerto.
Se vuelve el aire azul y violento,
y entonces lo sé, estoy atrapada.
"No sabes cuánto", le digo.
Me ha tendido una emboscada:
ya huyen los gatos a su escondrijo.
Estoy temblando porque lo sé,
hoy no me salva ni la Luna.
Fue ella quien me echó de menos
y ha sembrado de veneno
todos los cubos de basura.
Intento negociar con ella,
pero ya es hora de pelear:
ha soltado su melena,
que ondea furiosa en la playa;
se recoge la falda, gitana,
quiere bañarse en el mar.
"Ven,
ven aquí y sabrás lo que es bueno"
...
Ya laten, blancas, mis banderas en los tendederos.
Una noche más, me duermo abrazada
a este pulmón de la ciudad.
Fotografía: Barcelona 1, Jameson
sábado, 14 de julio de 2007
De tantos recuerdos (bla bla bla)
Tengo recuerdos
de arena y clorofila,
de las olas tumbándome,
de la sal en mis heridas;
del sonido de tus pies
sobre el borde de la piscina
Tengo recuerdos naranjas
de las ocho de la tarde
que se acuerdan del recuerdo
de ni poder mirarte
Que saben que ya queda poco
por lo que pueda preocuparme
Tengo recuerdos encendidos:
la Luna confabulada con los pinos,
el Sol poniéndose en tu flequillo;
tú, tan rabiosamente guapo,
peinándote con mi cepillo
Tengo recuerdos ridículos,
como la rima de esta poesía;
tengo recuerdos-crepúsculos
que incendian todas las piscinas.
Sé que tengo recuerdos-obstáculos
y que tengo recuerdos-puertas
Pero ahora sólo recuerdo que la playa daba vueltas
Y el sonido de tus pies,
descalzos sobre la arena
lunes, 9 de julio de 2007
Te estaré mirando desde fuera
sin pisar las aceras,
por el centro de la calzada,
línea recta hacia el tráfico,
melosa suicida
pintando las líneas de la carretera.
ya me han dicho que no estás,
no sé si nuevos o mejores,
no sé si te quieren o no;
sólo sé que no son como yo.
Mentiría si no buscara tu espalda en mi espejo
Pero se me escapa la risa.
Es que eres gracioso:
las manos en los bolsillos,
yo a ésa ni la conozco"
Reconócelo,
es divertido
otros se dan a la tragedia;
a lo mejor tú te has dado al pesimismo,
pero yo sigo quemando la esperanza.
La mía, la tuya, la nuestra.
No lo olvides, seré siempre el bastón de tus recuerdos. Te estoy mirando desde fuera.
domingo, 8 de julio de 2007
Fake plastic trees
Parece mentira, pero ya han pasado ocho años. El hogar deshecho se ha reconstruido en una especie de unidad familiar dispersa pero que se da la mano en los momentos chungos. Y el falso techo de escayola sigue ahí. Yo aún lo miro cuando no me puedo dormir, y aún me sigue gustando tanto. Él también me mira y, a pesar de ser una línea recta que nunca va a ninguna parte, me ha seguido a lo largo de todo estos años desde su altura recortada y sus desconchones.
sábado, 16 de junio de 2007
Geografía del primer amor
en un cajón de mi memoria...
a los torrentes que en mí desatabas,
a tu viento perfilando mis montañas;
a mi corteza rota por dentro,
cuando descolocabas todas mis fallas
Todavía hoy pierdo el Norte
si me propongo demostrarte
Eras mi propia mitología,
absurda pero bonita;
tú me llenaste de eclipses
y me descubriste el chocolate
ni en tu calendario maya
si las gritan tus fantasmas
que ya no volveré a escuchar
lo que anunciaban tus campanas
...si todo lo demás me falla
Fotografía: While you are waiting, by Idioti
miércoles, 13 de junio de 2007
Algunos "te quiero" son como un conjuro
Madrid, quedamos mañana donde siempre, en ese árbol de la plaza. Yo te miro y tú me enganchas…
miércoles, 2 de mayo de 2007
Hormigas voladoras
A mí me encantaba estar allí...
Aún no entiendo como lograría arrastrar a mi pobre madre tantas tardes a aquel banco, para después abandonarla en medio de mi silencio y rodeada de jubilados, amas de casa y niños de teta que trataban de olvidar lo feos que son los agostos en Madrid. Sentarse allí en paz y armonía constituía toda una victoria, tras tantos años en los que la heroína nos había desterrado a las madres y a los niños de los mejores columpios del barrio.
Yo no estaba ya en edad de tirarme por el suelo a observar insectos -aunque reconozco que me habría encantado hacerlo-, pero tampoco conseguía integrarme en diversiones más adultas. Lo único que me apetecía entonces era sentarme a la hora en la que el sol se ha ido pero aún calienta la calle y dejar volar la cabeza, mientras los aspersores de los jardines se ponían en marcha, uno detrás de otro, como bailarinas que ensayan en la barra.
Por eso me gustan tanto los días nublados, porque su luz es como la de aquella hora de mis veranos, en la que la noche se iba acercando a aquel parque tan cutre pero tan acogedor, que me hacía sentir como si yo también tuviese pueblo en vez de ser un bicho desarraigado de ciudad. Las farolas, descuidadas, tardaban en encenderse, y siempre transcurrían unos momentos en los que sólo la luz de las cocinas preparando la cena iluminaba las aceras. Las hormigas voladoras salían entonces de su escondrijo (nunca sabré cuál es), y se abalanzaban sobre aquellos nísperos y ciruelas tan llenos de insecticida que ningún niño se atrevió a catar jamás.
Era una orgía veraniega de mentira, una especie de farsa que reproducía lo que seguramente sucedería a kilómetros de allí, donde los niños volverían a casa después de medianoche y las frutas sí podían arrancarse de los árboles sin necesidad de lavarse después las manos. Era una farsa, de acuerdo, pero era mi sueño de una noche de verano, y yo en aquel banco me sentía abandonada a los placeres de la vida, con un silencio pícaro, como si formase parte del juego que nadie supiera lo que me rondaba la cabeza.
Ahora me pregunto qué trajo esto de vuelta a mi memoria. Quizás haya sido el aire de la lluvia, que entra por la ventana y siempre consigue activar las regiones más misteriosas de mi cerebro. No he vuelto a ese parque desde hace más de ocho años, porque quiero hacerlo cuando me sienta capaz de no dejar que la nostalgia me impida disfrutar con el zumbido de los insectos en mis oídos. Quiero volver con algo o alguien bajo el brazo que merezca la pena. Y si tengo que esperar a ser madre, no me importa.
Será todo un honor.
Aurora
Era una aurora fría y peligrosa, y afuera las estrellas conspiraban contra nosotros