miércoles, 18 de marzo de 2009

La Sud América

¿Alguien se acuerda del neón que adornaba, no hace tantos años, la azotea de uno de los edificios de la glorieta de Neptuno, en Madrid? Decía eso, "La Sud América", y a mí, más que a compañía de seguros, me sonaba a algo tan exótico y tan señorial que seguro que ya se había extinguido en el tiempo. La Sud América, sobre el cielo naranja y violeta de Madrid, hablaba de gabardinas que no se arrugan y del aroma intenso del café sin moler con la eficacia de una postal antigua; de minas relindas, de mucha plata, de ceviche, de coca, de mate, de colectivos y de subtes... Y hoy descubro que la Sud América puede dejar de ser una quimera, y que, si tiro los dados con un poco de puntería y la suerte no me falla, el año que viene podré mover ficha casi casi a la casilla que quiera de un continente con el que llevo soñando desde que Tintín encontró el fetiche de la oreja rota.


¿Dónde os iríais vosotros?

5 comentarios:

Javier Astasio dijo...

Ojalá tus dados sumen siete. Te lo mereces

Arcadia dijo...

Ufff yo creo que me iría casi a cualquier parte. Me han hablado muy bien de Uruguay (tengo una amiga de allí) pero tampoco desperdiciaría Buenos Aires (aunque ya sabes que a Myriam no le encanta precisamente). Elijas el que elijas, será un gran destino.

Y nosotras te echaremos mucho, mucho mucho de menos...

Peter Pánico dijo...

Definitivamente? A Sudamérica? Felicidades! Mi recomendación: me perdería en medio de todos los ojos sinceros que hay por allí. Da igual la ciudad y da igual el país. Aunque siempre el fetiche me lleva a pensar en Bolivia.
Un besote

Aidualc dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

Por alguna extraña razón me encontré con este interesante blog y su blogger... acabas de confirmar la idea que aquí en suramérica tengo de los europeos...que nos ven como un idílico destino, tal vez en el fondo es lo que nosotros también creemos. Los que crecimos en estas extrañas tierras, no nos resignamos a dejar los vínculos históricos y lingüísticos con Europa, aunque por allá nos llamen sudacos... pero tampoco nos entregamos a pertenecer del todo aquí, somos un híbrido particular. me gustaría que conversáramos un poco sobre esas diferentes perspectivas. Saludos desde Colombia. Robert